Hola de nuevo amigos y amigas que me seguís. Siempre he querido comentar algo que guardo bajo llave en mis recuerdos, y que ahora quiero compartir con aquellos que me leen.
Cuando terminé el instituto, siempre quise estudiar enfermería o psicología así como medicina. Se preguntareis por qué no lo hice. Bueno, existe una razón lógica y a cualquiera de ustedes les habrá pasado.
Ya por entonces cuando estudiaba en el instituto de Arcos de la Frontera, el famoso Instituto Alminares, una profesora, de física y química, aún la recuerdo Mayte, me decía, Miguel tienes muy buen corazón y además mucha paciencia. Lo tuyo es estar al lado de los que necesitan una chispa de tu sonrisa y alegría.
Por entonces esas palabras hicieron en mí una llaga que con los años se ha ido suturando, preguntándome que quizás tuviera razón.
Pero la nota final de selectividad sumado a las pautas de orientación de un profesional en la materia, cosa que le agradecí bastante, me hicieron razonar y decantarme por la especialidad de magisterio, concretamente Educación Especial.
Por ello decidí dedicarme de lleno a tratar al colectivo de alumnado más desfavorecido, a aquellos que necesitarán de mi atención y además de un buen trato personal.
Cuando consiga cumplir mi sueño de ejercer mi vocación como docente, estudiaré psicología para poder ayudar a que la vida de muchos sea más llevadera, a que cuando se encuentren atravesando malos momentos con una sonrisa tengan una visión más sosegada de sus obstáculos, o por qué no a poderles guiar a saber tomar decisiones correctas.
Cuantos de ustedes han visto truncado su futuro por una puntuación, o quien dice por circunstancias personales. Siempre he dicho que el futuro profesional de todo joven no se mide en una nota. Existe otros parámetros importantes en la persona que se deberían evaluar para seleccionar al aspirante.
Cuántos os habéis quedado en el camino, cuestionándose, uy, podría haber sido un buen ... si no hubiera sido por...
Cuantos de ustedes os habréis preguntado tendría que haber hecho esto porque lo he pensado y sentido y me gusta pero es un riesgo. Saben si pueden y tienen posibilidades no dejen escapar ese sueño porque probablemente luego de mayores se arrepientan.
Cuando terminé el instituto, siempre quise estudiar enfermería o psicología así como medicina. Se preguntareis por qué no lo hice. Bueno, existe una razón lógica y a cualquiera de ustedes les habrá pasado.
Ya por entonces cuando estudiaba en el instituto de Arcos de la Frontera, el famoso Instituto Alminares, una profesora, de física y química, aún la recuerdo Mayte, me decía, Miguel tienes muy buen corazón y además mucha paciencia. Lo tuyo es estar al lado de los que necesitan una chispa de tu sonrisa y alegría.
Por entonces esas palabras hicieron en mí una llaga que con los años se ha ido suturando, preguntándome que quizás tuviera razón.
Pero la nota final de selectividad sumado a las pautas de orientación de un profesional en la materia, cosa que le agradecí bastante, me hicieron razonar y decantarme por la especialidad de magisterio, concretamente Educación Especial.
Por ello decidí dedicarme de lleno a tratar al colectivo de alumnado más desfavorecido, a aquellos que necesitarán de mi atención y además de un buen trato personal.
Cuando consiga cumplir mi sueño de ejercer mi vocación como docente, estudiaré psicología para poder ayudar a que la vida de muchos sea más llevadera, a que cuando se encuentren atravesando malos momentos con una sonrisa tengan una visión más sosegada de sus obstáculos, o por qué no a poderles guiar a saber tomar decisiones correctas.
Cuantos de ustedes han visto truncado su futuro por una puntuación, o quien dice por circunstancias personales. Siempre he dicho que el futuro profesional de todo joven no se mide en una nota. Existe otros parámetros importantes en la persona que se deberían evaluar para seleccionar al aspirante.
Cuántos os habéis quedado en el camino, cuestionándose, uy, podría haber sido un buen ... si no hubiera sido por...
Cuantos de ustedes os habréis preguntado tendría que haber hecho esto porque lo he pensado y sentido y me gusta pero es un riesgo. Saben si pueden y tienen posibilidades no dejen escapar ese sueño porque probablemente luego de mayores se arrepientan.
Yo he podido hacer algo por lo que estoy enamorado de mi profesión. Háganlo ustedes y se sentirán mejores personas.
Ahi os dejo este maravillos vídeo que hace que cada día me sienta más orgulloso de mi profesión.
Ahi os dejo este maravillos vídeo que hace que cada día me sienta más orgulloso de mi profesión.
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